La crianza respetuosa huye de la permisividad y del autoritarismo

En el post de hoy comparto la entrevista que me han hecho en el diario El Periòdic d’Andorra. Desde aquí quiero agradecer al diario y a la periodista Carmen Salas su interés por la educación respetuosa y la disciplina positiva.

Podéis leer la entrevista original en catalán aquí. Y a continuación os dejo la traducción al español:

 

Cristina Carbonell es profesora del máster Educación y TIC e-Learning de la Universidad Oberta de Catalunya, y formadora de cursos de disciplina positiva para familias, docentes y empresas en modalidad online y presencial. Certificada por la Asociación Internacional de Disciplina Positiva, lleva un año residiendo en Andorra, donde ya ha empezado a asesorar a padres y equipos docentes del país sobre educación respetuosa y crianza consciente para hacer que los niños de hoy sean adultos responsables. Su perfil de Instagram (@cristic2day) tiene más de 15.000 seguidores, y cada día aumentan las visitas a cristic.com, la web donde comparte información y más de 500 juegos educativos para niños de 3 a 12 años.

¿Cómo llegó a la educación positiva?

Siempre he sido una apasionada de la educación, y durante mi trayectoria ya me había centrado en la educación de niños y del equipo docente, pero a raíz de ser madre, hace seis años, es cuando me interesé por la vertiente familiar para encontrar una manera más respetuosa de transmitir a nuestros hijos lo que queremos sin tener que recurrir al castigo. Entonces, me formé en disciplina positiva y en coaching familiar e inteligencia emocional.

¿En qué consiste la disciplina positiva?

La crianza respetuosa y positiva busca relaciones respetuosas, que no tiene que ver con educar sin límites, sino todo lo contrario, que exista respeto hacia los niños, hacia el adulto, y hacia la situación. Al final, huye tanto de la permisitivado como del autoritatismo, que serían ambos extremos, y establece límites claros, pero siempre desde el respeto y el sentido común, y adaptados al momento de madurez de cada niño.

¿La educación positiva de los niños crea adultos más responsables?

Exacto. Cuando planteo a las familias cómo quisieran que fueran sus hijos de mayores, todos se les imaginan con valores, con iniciativa, responsables, que saben luchar por sus intereses…, pero en cambio, en el día a día, quieren que hagan lo que les piden a la primera y sin rumiar. Uno no se despierta a los 18 años siendo responsable si no le han enseñado. Hay que empezar desde pequeños.

¿Cómo recibe la comunidad educativa los cambios?

Por suerte, los docentes son cada vez más conscientes de la necesidad de un cambio, y ya hay muchas escuelas interesadas en la educación positiva. Lo ideal es que sea un cambio transversal que afecte a toda la comunidad educativa: docentes, familias y otras personas del ámbito formativo, como monitores de comedor y patio. Sin embargo, no podemos utilizar de excusa que la escuela no sea partidaria para no aplicarla en nuestra casa. Tenemos poder de decisión en nuestra pequeña parcela de influencia.

¿Qué hacemos con los padres en su contra?

Cuando las explicas en qué consiste están de acuerdo, y las dudas vienen más de cómo ponerlo en práctica. Debemos darles recursos, acompañarlos, y hacerles saber que deben ser compasivos consigo mismos. Deben ser conscientes de que no los han educado con estos principios, y por tanto que en el proceso aparecerán automatismos heredados.